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damiandpacelibrDamián Di Pace analiza la coyuntura económica argentina y su impacto en la actividad comercial . La mirada del economista se posa primero en la caída del consumo, pero luego va corriendo la lupa por cada una de las demás variables que atraviesan la actualidad de un agente que tiene entre otras particularidades la de ser el mayor empleador del país.

La coyuntura económica que atraviesa el país requiere una atención especial de parte de todos los actores económicos. La profundidad que ha alcanzado la crisis de consumo, la recesión que campea en vastos sectores, la falta de solidificación de un escenario de certidumbre afecta de un modo especial a la actividad comercial. Por eso la propuesta de la entrevista al licenciado Damián Di Pace (autor del libro Economía Pyme Pensar en grande siendo pequeños, editado por Eudeba y columnista de América TV, A24 y Radio La Red en Viale 910, conducido por JonatanViale) es repasar la actualidad económica pero enfocando el análisis en cómo está siendo afectado específicamente el comercio.

Actualidad en Supermercados: ¿Hay un piso para la crisis de consumo?

Damián Di Pace: Ese piso se tocó en diciembre pasado. En enero tuvimos una caída del 14 por ciento del consumo, pero en febrero se desaceleró la caída al 11 por ciento. A partir de este dato, no podemos decir que el consumo masivo está mejorando positivamente sus números, pero sí podemos llegar a hablar de una desaceleración muy pero muy lenta de la caída. Es decir, no hay un rebote positivo, pero por lo menos no hay una contracción tan a la baja como fue en el último trimestre del 2018. Un dato adicional es que el primer trimestre de 2019 está siendo comparado con un primer trimestre de 2018 que fue bueno desde el punto de vista de la economía y no fue tan malo desde el punto de vista del consumo.

AeS: ¿Cuáles son las principales variables cuya corrección ayudaría a que el comercio empiece a dejar atrás la crisis?

DDP: La primera es que se produzca una desaceleración de la inflación, que no estamos viendo. Por el contrario, se vivió una aceleración de la inflación en enero, febrero y parecería que ese número elevado se mantendrá en marzo. Otra elemento importante sería la recuperación del poder adquisitivo de los salarios. Va a ser muy difícil recuperar el terreno perdido en ese aspecto en 2018 y también que al menos salga empatado en este 2019. La realidad es que el capital de trabajo de las empresas está muy difícil de financiar, por la caída de las ventas. Sería deseable también un leve crecimiento de la economía, que tal vez pueda llegar a verse a partir del mes de julio de este año. Si se da podría generar un rebote en el consumo. Además está la volatilidad del tipo de cambio, que puede llegar a afectar tanto la inflación como el poder adquisitivo del salario medido en dólares, impactando en el comercio de bienes durables, como pueden ser automotores, electrodomésticos e incluso a parte del sector de calzado e indumentaria.

AeS: ¿Son eficaces programas como Precios Cuidados en este contexto?

DDP: Precios Cuidados es utilizado como programa de precios de referencia. Hubo un cambio de metodología de parte del actual gobierno respecto de que el anterior era bastante más exigente con el cumplimiento de lo que se acordaba. El gobierno actual deja que cada empresa pueda ofertar o presentar productos en forma cuatrimestral sin ningún tipo de condicionamiento y sin ningún tipo de exigencia en cuanto a la exhibición en góndola. Por lo cual hoy Precios Cuidados es un programa más testimonial que real. No tiene fuerza para ayudar a que en todas las categorías haya precios por debajo del nivel inflacionario. De todas maneras, todo ese tipo de programas lo que hacen es contener una olla a presión porque queda demostrado que tarde o temprano esos precios siguen evolucionando y rebotan más fuerte de lo que podían haberlo hecho sujetándolos a un precio en un contexto de inflación de costos, porque el empresariado o no lo exhibe, porque no le es rentable hacerlo, o lo saca de circulación o del programa.

AeS: ¿La crisis puede ayudar a que aflore un comercio minorista más competitivo?

DDP: Las crisis de este tipo, cuando son tan profundas, en general no vuelven competitivo al sector, sino que generan una desertificación, o sea que se producen cierres, lo cual perjudica el ritmo normal de la actividad económica empresaria del sector minorista. Este tipo de crisis genera una caída generalizada porque evidentemente el ajuste por parte del sector público, en un contexto de distorsión macroeconómica, con elevada inflación, alta tasa de interés y tipo de cambio volátil, termina afectando el nivel de inversión del sector privado sobre la comercialización minorista en un contexto de caída de la demanda. Por lo cual, todos estos factores generan que no se dé el mejor marco para volver competitiva una empresa. Generalmente, el comercio minorista se vuelve competitivo en un contexto prociclico de ventas positivo, en donde pueda generar mayor nivel de inversión y mejorar su productividad y competitividad. Acá no estamos hablando de que el sector privado ajusta, sino que directamente el sector privado no puede sostener sus costos fijos y tiene que disminuir la cantidad de puntos de venta y llegar a la pérdida de puestos de trabajo en un contexto de erosión de la rentabilidad.

AeS: ¿El comercio on line es un aliado de los minoristas o contribuye a la crisis?

DDP: El comercio on line tiene diferente grado de representatividad. En lo que es consumo masivo todavía no tuvo amplio nivel de penetración, está en apenas el 2,5, 3 por ciento de participación. Al contrario de lo que sucede en otros sectores de la economía, como el turismo, donde el nivel de participación llega casi el 40 por ciento, o en bienes durables como informática, electrónica o telefonía, donde la participación ya está en el 30 por ciento, o en indumentaria y calzado, rubros donde alcanza el 25 por ciento. El consumo masivo es un sector donde aquel que pueda intervenir y hacerlo de forma exitosa puede llegar a lograr recuperar mercado en la nube y además puede llegar a generar liderazgo en un lugar aún poco explotado. La mayor barrera de entrada o la mayor complejidad que tiene el comercio on line en el consumo masivo es la distribución minorista a hogares desde el punto de vista de la refrigeración, que tiene un costo importante. Por lo cual se terminan generando acciones de pick up o de retiro en punto de venta o esta nueva modalidad de retiro en puntos de venta de terceros a partir de convenios que pueda hacer una cadena.

AeS: ¿Cuáles son las fortalezas que debe priorizar un comercio minorista para tener futuro?

DDP: El futuro de la comercialización minorista está focalizado hoy en tratar de entender que el comercio es sinónimo de incorporación de nueva tecnología, donde hay un relevo generacional de consumidores, donde el uso eficiente de la administración de datos permite anticipar ventas, es decir ver cómo va cambiando el comportamiento del consumidor. Se trata de volcar ofertas a las góndolas o a las vidrieras tomando en cuenta los cambios actitudinales por nivel socioeconómico y generacional por nivel etáreo. Me parece que la comercialización minorista va hacia un destino muy dinámico, donde van a convivir una oferta física y una oferta on line, donde las generaciones de consumidores se van a estar cruzando en ambos canales.

Entonces, hay que tener un doble juego, donde hay que adquirir nuevos lenguajes de comercialización fundamentales para que la dinámica del comercio pueda adaptarse al contexto económico y también a los cambios sociales y culturales en los niveles de compra.

AeS: ¿Cuál es el impacto de la voracidad fiscal en la actualidad del comercio minorista?

DDP: Por varios factores, la presión tributaria es uno de los principales enemigos de la comercialización minorista. Primero porque las economías de escala en la comercialización minorista son fundamentales. Entonces, una gran cadena de tiene mayor escala que un comercio minorista tradicional, pero también esa cadena tiene mayor nivel de formalización de sus ventas frente a otro tipo de agente económico. Por lo cual creo que habría que transparentar un poco esa situación en la cual un minorista tradicional no puede tener la misma carga que una cadena ni la gran cadena puede tener una carga fiscal enorme respecto de sus actuales costos fijos para sostenerse en el mercado. Es el debate del huevo o la gallina. O se equilibra fiscalmente el Estado y empieza a disminuir la presión tributaria o de lo contrario el que ajusta es el sector privado debido a esa voracidad fiscal para sostener un gasto público elevado y el déficit fiscal. Argentina entró en un proceso donde ya no solamente el equilibrio fiscal primario es preocupante, sino que también ya preocupa el equilibrio financiero, aunque eso todavía se puede llegar a diferir. En ese sentido creo que Argentina debe ir hacia una baja de la presión tributaria y debe lograr que los diferentes agentes económicos tributen de acuerdo con su escala de ventas o de lo contrario se logra una ineficiencia muy grande en el sector, donde en definitiva no hay beneficios para nadie y sí hay perjuicios para todos.

AeS: ¿Es hora de una nueva alianza entre proveedores y minoristas que sincere las variables a partir de la aceptación de las actuales posibilidades del consumidor?

DDP: Las alianzas entre proveedores y minoristas son importantes a los efectos de interpretar los cambios en la demanda. Y me parece también que tanto proveedores como minoristas tienen que trabajar en forma conjunta para hacer más eficientes las ventas y que el sector industrial de consumo masivo logre adaptarse rápidamente a los cambios de la demanda. Eso es vital. Y también es muy importante ver cómo se trabaja en sintonía respecto de esas nuevas tendencias de comercialización de las que hablábamos antes.

AeS: ¿Podría trazar un horizonte de las perspectivas económicas?

DDP: Creo que vamos hacia un crecimiento lento, con derrame segmentado en la economía a partir de julio, que va a generar un incremento del consumo masivo en el último trimestre del año en tanto y en cuanto algunas de las variables económicas comentadas antes, como el salario, la inflación, la tasa de financiamiento, puedan corregirse favorablemente. También es cierto que por arrastre estadístico vamos a encontrar un último trimestre del año 2019 donde indefectiblemente sería muy poco probable que sea tan malo como el de 2018. O sea que veo una oportunidad de reencontrarse con el crecimiento del sector y hay perspectivas de que en el 2020, sea quien fuere el nuevo presidente, encuentre una economía un poco más ordenada en lo fiscal, un poco más ordenada respecto de los precios regulados de la economía, con un déficit fiscal tendiendo a un punto de equilibrio. Eso sí, con la complejidad de tener que refinanciar la deuda externa respecto de la actual composición de nuestro producto bruto interno.

AeS: En un contexto como el actual, ¿qué medidas se deberían adoptar para combatir el comercio informal?

DDP: La informalidad tiene dos situaciones. Generalmente se dice que hay alta presión trIbutaria porque hay mucha informalidad. Es decir, hay mucha informalidad respecto del producto bruto interno, lo cual termina generando que lo importante sea controlar ese tipo de informalidad y evasión. Yo tengo una opinión contraria. Creo que hay alta informalidad y alta evasión porque hay alta presión tributaria.

Si no se transparenta el sistema de la economía, la realidad es que es muy difícil combatir la informalidad. La mejor forma de combatir la informalidad es haciendo que los agentes económicos paguen desde el punto de vista tributario en relación a rentabilidades considerables y que logren un punto de equilibrio para generar no solamente ganancias, sino reinversión sobre su propio negocio. Si eso no se produce siempre va a haber evasión. Los agentes económicos son racionales y cuando sostienen que la presión tributaria va más allá de lo que le permita generar rentabilidad y más inversión, siempre va a evadir. Cada uno a su escala, cada uno en su situación. También podemos hablar de otro tipo de comercio informal, como la ocupación de la vía pública, que es una situación con otro tipo de fundamentos y tiene que ver ya no solo con una cuestión de supervivencia tributaria, sino con una supervivencia social. La batalla de la informalidad en el comercio se gana bajando la presión tributaria sobre los diferentes agentes económicos. El que no evade no vive en la Argentina y el que no vive en la Argentina es una fuente menos de generación de empleo. Por ello consideraría regenerar las condiciones para que esto no siga sucediendo porque, recordemos, el comercio es el mayor empleador de nuestro país, por lo cual deberíamos evitar seguir incrementando la presión tributaria sobre los diferentes agentes a diferentes escalas. Sobre todo sobre el pequeño emprendedor, el pequeño comercio minorista tradicional, que padece un nivel de carga tributaria insostenible, y sobre las grandes cadenas, a las que se les hace difícil sostener semejante economía de escala teniendo un nivel del ciento por ciento en la formalización de la actividad.