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morixefotoRafael Caderosso Tobler, Director Comercial de Morixe cuenta los cambios incorporados en el mix de productos ofrecidos por el Molino, las inversiones efectuadas en los procesos productivos y las expectativas que abrieron los resultados positivos cosechados en los diferentes canales.

Entre las varias marcas argentinas sinónimos de harinas, Morixe siem- pre ocupó un lugar destacado. La historia del molino productor de la marca arrancó junto con el siglo 20. En los años más recientes de esa vida, la empresa sufrió un proceso de deterioro en su participación en el mercado que se revirtió drásticamente cuando la empresa pasó a manos de Ignacio Noel. El empresario (presidente de Sociedad Comercial del Plata) tomó un riesgo personal e invirtió en la resurrección del molino y de la marca.

De aquella decisión a este presente han transcurrido poco menos de dos años, con estrategias y resultados que son revisitados por Rafael Caderosso Tobler, director comercial de Morixe.

Actualidad en Supermercados: Morixe ha tenido presencia ininterrumpida en el mercado desde su nacimiento, en 1901, siendo siempre reconocida por la calidad de sus productos, en especial las harinas. ¿Qué plan se trazó al asumir la dirección comercial, como consecuencia de la compra de la marca por parte de Ignacio Noel, hace casi dos años?

Rafael Caderosso Tobler: La piedra basal de nuestra estrategia consistió en apoyarnos en el reconocimiento que tenía Morixe por la calidad de sus harinas y por sus 118 años de trayectoria. Partimos desde ahí para extender la marca a distintas categorías de alimentos con una oferta atractiva para el consumidor.

AeS: Además de la inversión que implicó la adquisición del molino, hubo fondos destinados a la modernización de la producción.

RCT: Así fue. Sabiendo que nuestras harinas son la puerta de entrada al resto de nuestros productos, cristalizada la compra de la empresa se decidió quintuplicar la capacidad de fraccionado en paquete de kilo incorporando equipamiento de última tecnología. Adicionalmente se está ejecutando un plan estructural con una empresa de origen suizo líder en molinería para incrementar el volumen de producción y operar de un modo más eficiente. Con eso buscamos incrementar nuestros índices de competitividad.

AeS: Por lo que cuenta, queda claro que Molinos Morixe y su marca pasará de ser una empresa de harinas a una compañía de alimentos. ¿Mantendrán sus operaciones en el mercado internacional?

RCT: Por supuesto. Hoy Morixe comercializa sus productos en los principales canales del mercado local y también exporta a distintos países con foco en Mercosur. Hemos desarrollado distribuidores exclusivos en Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

AeS: Dentro del sector agroindustrial donde hace foco el negocio de la firma también se cuentan las plantas de Alimentos Modernos, productora de papas prefritas congeladas, y Sierras de Mazán, en Chilecito, La Rioja, dedicada a la producción de aceitunas y aceite de oliva.

RCT: Nuestra estrategia fue marcar fuerte nuestra presencia en las categorías de productos alimenticios en los cuales contamos con capacidad de producción propia y ser competitivos por fuera del molino. Por eso el acento en las papas prefritas congeladas y en los aceites de oliva en distintas presentaciones y variedades.

También tenemos presencia en categorías como pan rallado, rebozador, aceto balsámico, polenta y aceitunas.

AeS: ¿Cuánto ayudó el ingreso al programa de Precios Cuidados y Precios Esenciales para incrementar la cuota de mercado?

RCT: Nuestra participación en esos programas del Gobierno abarcaron productos como harinas, pan rallado, rebozador y polenta, y esa decisión aceleró el proceso de alzas de ventas en los supermercados y en mayoristas a nivel nacional.

AeS: ¿Cómo está conformada la estructura comercial para la atención de los diferentes canales de ventas?

RCT: Las relaciones comerciales con las cadenas radicadas en CABA son manejadas directamente por nuestro propio equipo comercial, mientras que optamos por representantes para relacionarnos con las cadenas del interior.

AeS: ¿Qué pilares sostienen este proceso de mejoramiento de los resultados, teniendo en cuenta el contexto recesivo del consumo?

RCT: Alta calidad y precios competitivos. El objetivo es ser la primera opción al líder de cada categoría en la que participamos. Esa estrategia nos permitió alcanzar resultados muy satisfactorios. Un ejemplo: en harinas, a marzo de 2019, conseguimos un 12% de participación en Supermercados y un 22% en Mayoristas, siendo Morixe la marca líder de este canal. La búsqueda está orientada a crecer, con márgenes que sustenten la viabilidad de cada negocio en el largo plazo.

AeS: ¿Cuál es el peso de los diferentes canales en los volúmenes de ventas?

RCT: Las cifras más recientes indican que nuestras ventas se reparten de la siguiente manera: 60% entre los canales supermercados y mayoristas, 30% entre distribuidores y food service y 10 % vía exportaciones.

AeS: ¿La compañía produce marcas blancas para terceros?

RCT: Tenemos claro que para poder ofrecer productos de calidad a precios competitivos debemos minimizar nuestros costos operativos y para ello se requiere operar nuestras plantas a capacidad plena. En consecuencia, en algunos de nuestros negocios fabricamos tanto marcas propias como blancas, no solo para el mercado local, sino también para clientes del exterior.

AeS: ¿Qué expectativas le despiertan el segundo semestre del año y cómo influirá ese contexto en el desarrollo de Morixe?

RCT: Independientemente del entorno económico, que sigue siendo desafiante y de un clima de elecciones que torna al mercado más complejo, somos muy optimistas y tenemos proyectado seguir creciendo en volumen y continuar lanzando nuevos productos de alta calidad a precios competitivos. Nuestra posición es que las economías que crecen son aquellas en las que se generan contextos competitivos dentro de los cuales las empresas deben innovar e invertir en forma permanente para mantenerse en el mercado. Esperamos que Argentina se encamine en ese sentido y se aleje definitivamente de esquemas de economía cerrada y sin competencia.